viernes, 31 de enero de 2014




Estrellitas de papel


Mi nombre es Isabela Johnson, actualmente tengo 16 años. Cuando tenía 12 soñé, que cuando estaba en la ventana, un caballero vestido de blanco, muy elegantemente, y con un cabello de color oro se acercaba volando hacia mí entre unas pocas luces de colores…

Me enseño a hacer estrellas de papel,  hicimos una tras otra, hasta llegar a 10, el me dijo que cuando juntara 1000 estrellas de papel, me cumpliría el deseo que yo quisiera, cuando me desperté tenía un papel en la mano y decidí hacer una estrella cada vez que me sintiera sola.


La primera estrella la hice un día después del sueño, cuando me senté sola a la hora del desayuno, la séptima cuando me ignoraron en clase, la decima cuando mire a las parejas en el parque… y de una en una se fueron completando esas 1000 estrellitas de papel.

No era lindo hacer un cada día, pero tenía fe en mi deseo anhelado, lo quería con todas mis ganas.

Ya esta, se completaron las 100, ahora tengo 16 años, han pasado 4 años desde aquel día. Mil estrellas pero… ¿Dónde está mi deseo?...   Voy al balcón de la casa con las 1000 estrellas metidas todas en una bolsa de regalo, ahora ¿done te metiste?, me refiero a ese chico de blanco, ¿Dónde está? Ya puede cumplir mi deseo, ya son 1000, justo las que me pidió.


Ha pasado una semana y sigo esperando mi deseo, no ha aparecido el hombre, y he intentado de todo, he pensado el deseo muchas veces,  he ido al balcón todas las noches… Se ha hecho de noche de nuevo… y no ha llegado el hombre, pero me pongo a pensar… fue un sueño de hace 4 años, después de todo, solo era un sueño y solo eso, los sueños, no por solo desearlos se hacen realidad, hay que luchar por ellos y yo he desperdiciado mi tiempo haciendo estrellitas de papel.

Antes de que me dé cuenta he tirado todo al suelo, y me brotan lagrimas de los ojos, me he quedado completamente sola y todo es por mi culpa. El soñar las cosas no resuelve nada,  ni tampoco hacen nada, ni te deja nada bueno, el soñar, es una perdida e tiempo. Eso es lo que aprendí hoy.


Mi nombre es Isabela Johnson, tengo 16 años, y hoy aprendí que los sueños, no sirven para nada y que tengo que olvidarme de ellos.