Estrellitas
de papel
Mi
nombre es Isabela Johnson, actualmente tengo 16 años. Cuando tenía 12 soñé, que
cuando estaba en la ventana, un caballero vestido de blanco, muy elegantemente,
y con un cabello de color oro se acercaba volando hacia mí entre unas pocas
luces de colores…
Me
enseño a hacer estrellas de papel, hicimos una tras otra, hasta llegar a 10, el
me dijo que cuando juntara 1000 estrellas de papel, me cumpliría el deseo que
yo quisiera, cuando me desperté tenía un papel en la mano y decidí hacer una
estrella cada vez que me sintiera sola.
La
primera estrella la hice un día después del sueño, cuando me senté sola a la
hora del desayuno, la séptima cuando me ignoraron en clase, la decima cuando mire
a las parejas en el parque… y de una en una se fueron completando esas 1000
estrellitas de papel.
No
era lindo hacer un cada día, pero tenía fe en mi deseo anhelado, lo quería con
todas mis ganas.
Ya
esta, se completaron las 100, ahora tengo 16 años, han pasado 4 años desde
aquel día. Mil estrellas pero… ¿Dónde está mi deseo?... Voy al balcón de la casa con las 1000
estrellas metidas todas en una bolsa de regalo, ahora ¿done te metiste?, me
refiero a ese chico de blanco, ¿Dónde está? Ya puede cumplir mi deseo, ya son
1000, justo las que me pidió.
Ha
pasado una semana y sigo esperando mi deseo, no ha aparecido el hombre, y he
intentado de todo, he pensado el deseo muchas veces, he ido al balcón todas las noches… Se ha
hecho de noche de nuevo… y no ha llegado el hombre, pero me pongo a pensar… fue
un sueño de hace 4 años, después de todo, solo era un sueño y solo eso, los
sueños, no por solo desearlos se hacen realidad, hay que luchar por ellos y yo
he desperdiciado mi tiempo haciendo estrellitas de papel.
Antes
de que me dé cuenta he tirado todo al suelo, y me brotan lagrimas de los ojos,
me he quedado completamente sola y todo es por mi culpa. El soñar las cosas no
resuelve nada, ni tampoco hacen nada, ni
te deja nada bueno, el soñar, es una perdida e tiempo. Eso es lo que aprendí
hoy.
Mi
nombre es Isabela Johnson, tengo 16 años, y hoy aprendí que los sueños, no
sirven para nada y que tengo que olvidarme de ellos.
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